La cámara fotográfica como mano de Santo
La inmensa mayoría de los fotógrafos tenemos buenísimas intenciones. Por eso me hago y les hago la siguiente pregunta:
¿Quién no desearía curarse y/o curar a los demás con la fotografía? La cámara fotográfica es una especie de tercera mano con un ojo que en ciertos casos es capaz de irradiar una santidad mágica y curativa. Los fotógrafos no precisamos de la mano incorrupta de la buena de Santa Teresa. Con una buena cámara intentamos hacer milagros visuales y a veces milagros de verdad.
Ahora que nos ha dejado Joan Colom quisiera evocar su Leica y su eficaz y genial forma de trabajar. En una ocasión me tomó una foto besando a mi pareja bajando las escaleras del metro de la plaza de Catalunya. Sentí un clic, lo reconocí y me sonrió.