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martes, 8 de diciembre de 2020

Perder el tiempo y el dinero fotografíando

En los tiempos de la fotografía de sales de plata y similares fotografiar valía una pasta. Lo pueden comprobar si consultan los precios de las peliculas en 35mm y los servicios de revelado y positivado que existen en la actualidad. Los fotógrafos analógicos aficionados solían ser acusados de perder o de tirar el dinero inutilmente. Menos criticas se recibían por "perder el tiempo" salvo a los más apasionados.

En la actualidad las críticas vienen sobretodo por perder el tiempo. Pero ese tiempo malgastado no es más que una gota en el oceano del que desperdiciamos con las redes sociales, las llamadas, los videos, los juegos y otros recursos que el teléfono móvil, las tabletas y similares ponen a nuestra disposición.

sábado, 5 de diciembre de 2020

Allegados

 Si volviera a actualizar mi articulo Los amigos de Arissa debería titularlo Los allegados de Arissa. En su juventud los allegados, amigos y familiares de Arissa tuvieron que padecer la pandemia de la llamada gripe española,, la dictadura de Miguel Primo de Rivera,  el crack del 29, los vaivienes de la II Republica,  la tragedia de la guerra civil española y la dictadura franquista. En general eran acomodados y conservadores. Pero eran malos tiempos y hubo palos para casi todos.

martes, 1 de diciembre de 2020

Vivir demasiado

Los fotógrafos que viven demasiado suelen conservar en su domicilio o en algún trastero reliquias fotográficas y hasta pre-fotográficas. El polvo, los pececillos de plata y el olor a vinagre conviven con artrósicas dolencias, presbicias desatadas y urgencias miccionales. 
La revolución digital relega la tecnología foto-química a misterio insondable. Los recuerdos de los viejos fotógrafos les parecen a los más jóvenes un tanto sucios, húmedos, oscuros y en ocasiones venenosos. No les falta razón a los nativos digitales. Exponer, revelar y positivar era una labor laboriosa y poco saludable. Pero vale la  evocar los viejos tiempos. El presente  encierra al universo fotográfico en un teléfono móvil. Y el futuro es un mundo sin fotos. 

lunes, 30 de noviembre de 2020

Vacuna coronavirus

Antes  que sortear las comisiones de los bancos, encontraremos vacunas y tratamientos eficaces para el coronavirus. 

Salvar la Navidad

Puestos a elegir prefiero salvar la fotografía a la Navidad. Haría lo imposible porque el ajedrez sobreviviera al fútbol. No se que daría para que la educación, la razón  la investigación, la tolerancia y la duda se impusieran a la ignorancia  la intransigencia, el dogma y a otras cosas mucho peores. 

domingo, 29 de noviembre de 2020

Monotonía

Si tú trabajo es monótono, tu comida monótona, tus aficiones monótonas, tus costumbres y tus creencias monótonas, solo puedes esperar que tus fotografías sean monótonas. 

domingo, 2 de agosto de 2020

La mejor mascarilla y la mejor cámara fotográfica

1.- Casi todos los fotógrafos hemos caido en la obsesión de conseguir la mejor cámara que pudieramos pagar. 

2.-Si el tiempo y dinero gastado en comprar cámaras se hubiese gastado en ver exposiciones, leer libros, asistir a talleres y compartir experiencias, hubiesemos logrado mejores fotos con cámaras relativamente sencillas.

3.-Con las mascarillas pasa algo parecido. No siempre las más caras son las mejores. Saber utilizarlas y seleccionar la más adecuada es mucho mejor para nuestra salud y la de los demás.


Cartilla Covid, cartilla de racionamiento y cartilla fotográfica

1.-La mayoría de los expertos señalan la inutilidad de una cartilla para controlar el Covid.

2.-Quienes sufrieron la postguerra española tuvieron que lidiar con las cartillas de racionamiento para conseguir productos básicos y con el mercado negro para poder sobrevivir con dignidad y tener algún capricho. 

3.-Las cartillas fotográficas eran unos manuales de fotografía básicos que aclaraban dudas a los fotógrafos principiantes de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Junto con un cuaderno de notas ayudaban a tomar mejores fotos.

lunes, 6 de julio de 2020

Estupidos hombres blancos

Esta puta pandemia me ha permitido observar que andamos sobrados de estupidos hombres y mujeres blancos y de multiples tonos de piel, condición social, ideologías y creencias. La mayoría no leen ningún libro, van a la suya y parece que no se enteran de nada. Andan sin mascarilla por el trasporte público, comercios y sitios cerrados. Tienen una mala leche de la hostia y suelen ser superefusivos con parientes, vecinos, amigos y amiguetes. 

El fotógrafo asintomático

En nuestros días resulta casi imposible vivir en una torre de marfil. Pero intentar estar al día de los vaivienes de la pandemia acaba creando un poso fatal  de miedo, incertidumbre y confusión. Especialmente agobiante resulta el galimatias de pruebas de detección del maldito virus y los tipos de afectacción que podemos padecer. Puestos a elegir me gustaría salirme por la tangente, quitarme 30 años y un día e inmunizarme del virus de la estupidez humana.

El fotógrafo confinado

A ciertas edades padecer el malestar de esta pandemia es como afrontar un tiro de gracia. Yo hubiera preferido que lloviera café o el milagro de los panes y los peces. Confinarse es una tumba ara quienes como yo intentan practicar los paseos fotográficos en busca de sombras, objetos perdidos y curiosidades. Tiempo tendremos de observar la labor de los reporteros y documentalistas autorizados a fotografiar la pandemia y de los fotógrafos caseros que sean capaces de tomar buenas fotos en su hogar.

domingo, 5 de julio de 2020

Gratitud, fotografiar por

Las nuevas bases de los concursos, exposiciones, proyectos, investigaciones, conferencias, publicaciones y divagaciones fotográficas en general deberían centrarse en el concepto de "gratitud" de la manera que lo interpreta la señora Corinna Larsen. De esta forma empezariamos a hacer caja muchos investigadores y fotógrafos que no salen de pobres. 

domingo, 26 de abril de 2020

Matarse lentamente

Ante la epidemia de coronavirus ,a gente hace todo lo posible por sobrevivir. Pero al mismo tiempo no dejan de matarse lentamente, El consumo de tabaco y de alcohol aumenta. La gente bebe y fuma como si no hubiera un mañana.

La fé

La fé mueve montañas de fanáticos intolerantes. El fútbol, la política, la economía, el nacionalismo, el internacionalismo y otras cosas parecidas también.

viernes, 3 de abril de 2020

La muerte y el coronavirus

No tengo miedo a la muerte. Pero me da mucho respeto. Esta pandemia no ha alterado mis creencias:

Creo en la enfermedad, el dolor, la muerte, la investigación, la teoría de la evolución, la duda, la ternura, el afecto, la amistad, en la justicia, la igualdad, la diversidad, la poesía, la lectura, la tolerancia, la humildad, la sensualidad, la democracía, la diosa razón, la diosa fortuna, y cosas por el estilo

 

Fotografía y coronavirus.

Es triste llevar demasiado tiempo sin tomar fotos y todavía más sin gestonarlas en el ordenador. Es triste no saber donde tengo aparcada mi queirda Canon G9. Es triste no captar imágenes con el teléfono móvil. Es triste visitar pocas exposiciones y charlas fotográficas. Pero con la crisis del coronavirus la fotografía queda aparcada por una buena temporada. Observo con curiosidad las imágenes que captan los fotógrafos de prensa. Creo que algunos fotoperiodistas también están fotografiando está catástrofe humanitaria. Pero las circunstancias me han reservado otras misiones: 
  • Cuidar de mi familiar
  • Cuidar de mi comunidad de vecinos como presidente
  • Ejercer de administrativo sanitario en un centro de urgencias.

Escribir poco y mal

Es triste escribir poco y mal. Mucho peor es dejar de escribir este blog durante más de una año. Ha tenido que pasar esta epidemia para vuelva a escribir alguna cosa. Durante estos meses he tomado algunas notas. Pero lo mejor que hecho ha sido envejecer con cierta dignidad y poco más. Ahora toca recluirse. Toquemos madera.

Cuarentena

Es triste hacer cuarentena. Pero mucho más triste es lo que pasa si no la guardas.

Dormir poco

Es triste dormir poco. Pero mucho más triste es dormir para siempre.

Bajar escaleras

Es triste bajar siete pisos por las escaleras. Pero más triste es subirlos.