domingo, 28 de junio de 2026

Vallbona

Me cautivó la película de José Luis Guerin, Historias del buen valle. Quizá por eso, cuando participé junto a otros miembros de Torre Roja en la Fiesta Mayor de Vallbona, procuré conversar con quienes se acercaban a la exhibición de ajedrez que organizamos. Entre partida y partida, les hablamos de nuestras actividades ajedrecísticas en el Centre Cívic Zona Nord y también de las que impulsan otras asociaciones cercanas, en Montcada, Sant Andreu y Nou Barris.
En el tablero hubo de todo: enseñamos algunos trucos a los más jóvenes, aprendimos de otros jugadores y también encajamos alguna dolorosa derrota. Pero, sobre todo, descubrimos que en Vallbona hay muchas personas con ganas de jugar al ajedrez, de compartir una partida y de hacer del tablero un lugar de encuentro.
Ojalá volvamos pronto al «buen valle», que, con las obras ya terminadas, será un lugar aún más acogedor para seguir jugando y conversando.

sábado, 27 de junio de 2026

Tres mujeres

Me despierto hacia las cinco de la mañana, agobiado por un bochorno nocturno insoportable. Tras asearme y tomar un café, decido salir a dar un paseo. Así termino de despejarme y aprovecho el relativo frescor matinal para hacer algo de ejercicio.
Al cabo de un rato observo a una señora de unos sesenta años con cierto sobrepeso. Lleva unas gafas de pasta rectangulares, el cabello canoso cuidadosamente peinado, varias pulseras, algunos anillos y un precioso reloj de pulsera dorado. Lee con auténtica avidez El color del cielo, de Julianne MacLean. Poco después un coche se detiene junto a ella; la mujer cierra el libro y sube al vehículo.
Continúo con mi paseo y mis ejercicios hasta que, en un banco, veo a una mujer de mediana edad revisando una carpeta repleta de documentos. Tacha, subraya, añade anotaciones a mano y corrige con la concentración de quien dialoga con el texto más que limitarse a leerlo.
Cuando el sol comienza a hacerse notar y yo doy por terminado el paseo, descubro una tercera escena. En una zona ajardinada, una joven de poco más de veinte años recostada en el césped, escribe en una libreta de estilo Moleskine entre sus muslos y sus rodillas. Lo hace con calma, absorta en sus pensamientos, como si el tiempo hubiera ralentizado su paso.
Las tres imágenes, aparentemente cotidianas, me produjeron una inesperada sensación de esperanza. En una época dominada por los teléfonos móviles, las tabletas y las pantallas que reclaman nuestra atención de forma constante, contemplar a tres mujeres de generaciones distintas entregadas a la lectura en papel y a la escritura manuscrita me pareció casi un pequeño milagro.
Leer un libro impreso exige una disposición diferente: favorece la concentración sostenida, invita a la pausa y establece una relación física con el texto que difícilmente puede reproducirse en una pantalla. Escribir a mano, por su parte, obliga a pensar al ritmo de las palabras, convierte la escritura en un acto más reflexivo y deja en el papel una huella personal que ningún teclado puede imitar.
Quizá aquellas tres mujeres no fueran conscientes de ello, pero representaban una silenciosa forma de resistencia cultural. Mientras el mundo parece precipitarse hacia la inmediatez y el consumo fugaz de información, ellas reivindicaban, sin proclamas ni discursos, el valor del tiempo lento, de la atención profunda y del contacto tangible con las palabras.
Bravo por ellas.

jueves, 25 de junio de 2026

Chavalas


Tengo que pasar más por Cornellá. Hay algo en esa ciudad que me atrae con una fuerza que no termino de explicarme —tal vez sean sus rascacielos, sus bares, su gente—, aunque sospecho que es todo eso junto, sedimentado en una forma de estar en el mundo que no pide permiso.
Por otra parte, me interesan las películas de ambiente fotográfico. Podría citar, a vuelapluma, Blow-Up, La ventana indiscreta, Los puentes de Madison o Minamata. A esa lista debo añadir ahora Chavalas (2021), de Carol Rodríguez.
El film habla de muchas cosas: de las dificultades de una joven fotógrafa con estudios universitarios para abrirse camino en un oficio que no la espera; de la contraposición entre la fotografía elitista —esa moda y publicidad que se mira en el espejo— y el fotógrafo de barrio, el que inmortaliza retratos y celebraciones sin aspavientos; y de la amistad. En especial, de esas amigas de la infancia que la vida va apartando sin que nadie lo decida del todo, y que un día simplemente ya no están.
Me interesó especialmente el tramo final: una exposición al aire libre colgada en los propios rascacielos de Cornellá, con grandes ampliaciones que devuelven a la ciudad su propio rostro. Y me gustó también ese momento en que la protagonista vuelve a fotografiar con el teléfono móvil las escenas cotidianas del barrio, combinándolo con cámaras digitales, como quien reconoce que la mirada importa más que el instrumento.
Véanla.

martes, 23 de junio de 2026

Amores traicionados


En las paredes desconchadas también habitan historias calladas: relatos de desamor, celos e infidelidades. La naturaleza de los muros se parece más de lo que creemos a la naturaleza humana.
Poco importa que no podamos reconocer la especie ni el sexo de los implicados. Aun así, resulta fácil intuir emociones: la tristeza y la soledad en ese fragmento aislado que parece haberse desprendido del resto, y, al mismo tiempo, el afecto y la ternura en esos otros trozos que, acercándose apenas, semejan darse un beso casto y silencioso.
Tal vez las paredes, como las personas, también conservan cicatrices; y en cada grieta, queda adherido el eco de una historia que ya nadie recuerda, pero que todavía puede sentirse.

lunes, 22 de junio de 2026

Cossos Presents


​El retrato fotográfico y su diálogo con la palabra escrita son dos de las disciplinas que más me apasionan; una combinación idónea para difundir ideas y dar voz a proyectos sociales. Aunque me siento cómodo trabajando la narrativa visual en otros ámbitos de la fotografía, debo confesar que con el retrato mi relación es compleja: entre la proliferación de los selfies y el generalizado miedo a la cámara, capturar la esencia de un rostro se ha convertido en un verdadero desafío.
​Con estas reflexiones en mente, me acerqué al Casal de Barri de la Prosperitat. Mi intención inicial era simplemente tomar un café y evocar viejos tiempos; recordar, por ejemplo, aquel reportaje de El País sobre el ajedrez gigante que la asociación Jaque al Rey instalaba en la plaza Ángel Pestaña, o el programa de iniciación al ajedrez Leonart que grabamos en 2008 para Televisión Española junto al Gran Maestro Miguel Illescas.
​Sin embargo, tras el café, me encontré con la exposición "Cossos presents" (Cuerpos presentes). La muestra, promovida por la Fundació Enllaç de Barcelona, articula con maestría el retrato fotográfico del artista visual chileno Felipe Robles con las entrevistas y textos del psicólogo y dinamizador Adri Bartolomé.
​Es precisamente en esta propuesta donde la relación entre texto e imagen cobra todo su sentido político y social. La exposición presenta primeros planos entrañables, directos y espontáneos de personas mayores del colectivo LGTBQ+, acompañados de cartelas que sintetizan biografías complejas, a menudo marcadas por el desarraigo o el sufrimiento. Lejos de caer en el melodrama, el texto complementa la mirada de los protagonistas: donde la palabra narra la dificultad histórica, las imágenes responden con complicidad, alegría, serenidad y esperanza. Es un magnífico ejemplo de cómo la fotografía y el testimonio escrito se necesitan mutuamente para romper la invisibilidad y devolver la dignidad, recordándonos virtudes de las que, desgraciadamente, hoy no andamos sobrados.

viernes, 19 de junio de 2026

30 horas, 810 cm y 42 fotos

⚡️ 30 horas, 810 centímetros y 42 fotografías. Así es el proyecto de los alumnos de 3º de ESO que ya puedes visitar en el Centro Cívico Can Basté.
​Una recopilación de retratos y miradas de Turó de la Peira y Can Peguera que nos demuestran el poder de la fotografía joven. Nos muestran realidades tranquilas, inquietas, divertidas y profundamente sinceras que te hacen conectar con el barrio de una forma única.
​¡Una exposición que te remueve por dentro y te contagia las ganas de volver a empezar y mirar el mundo con la inocencia de los 15 años! 🎞️👇
​Ven a descubrir el talento de estos futuros fotógrafos.
​#ExposiciónBarcelona #NouBarris #FotografiaEnCurs #TalentoJoven #CulturaProximidad #BarcelonaCultura

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martes, 16 de junio de 2026

El 183


​Vengo de visitar las magníficas exposiciones de Matisse y el desenfoque en CaixaForum, pero la muestra que hoy me ha encogido el corazón y me ha llenado de orgullo es mucho más cercana. Hablo de la exposición fotográfica escolar realizada por las alumnas y alumnos de 1º y 2º de ESO del Institut Escola Mestre Morera en la Biblioteca Zona Nord.
​A través de sus objetivos, estos jóvenes han retratado el alma, la cotidianidad y la dignidad de Torre Baró, Ciutat Meridiana y Vallbona. Capturas del autobús 183 uniendo caminos, las miradas de los vecinos en las paradas, los campos de fútbol entre bloques y la vida que transcurre en la Zona Nord.
​A veces nos quejamos por vicio. Al ver esto, uno se pregunta: ¿dónde habría llegado un doctor en Bellas Artes si en su juventud hubiera tenido la suerte de contar con profesores de fotografía como los de este proyecto?
​Frente a tantas tonterías (y cosas peores) que inundan las redes sociales, este proyecto didáctico nos demuestra que la educación pública y el arte local son las mejores herramientas para transformar la mirada de los jóvenes y tejer comunidad.
​¡Mi más sincera enhorabuena a los alumnos por su inmensa calidad técnica y artística, y al centro por un montaje impecable! 👏🏫❤️
​#ArteComunitario #ZonaNord #NouBarris #EducaciónPública #MestreMorera #FotografíaSocial #TorreBaró #CiutatMeridiana #Vallbona #TalentoJoven

martes, 2 de junio de 2026

Morir matando. 2026

Sé que hay mucha gente que me ignora, que me mira mal, que no me comprende, que me envidia, que me compadece y que me desprecia. Seguro que algo habré hecho; no me cabe duda. Sin embargo, no lo comprendo. No estoy metido en política, saludo a todo el mundo y echo una mano a mucha gente.
Es cierto que me acuesto temprano, doy largos paseos, nado un poco y monto en la bicicleta estática de vez en cuando. Confieso que trato de leer tres o cuatro libros al mes, que leo la prensa todos los días, que me gusta desayunar con mi mujer y tomar café con mis amigos. Supongo que hago más fotos con el móvil de las que debería. Pero también fotografío con cámara digital y con una cámara de carrete de paso universal.
Puede que escriba poco y que no me aclare con mis papeles ni con mis archivos digitales. A veces me arrepiento de dedicar más tiempo a la inteligencia artificial que a mis amigos enfermos. También confieso que me gusta viajar un poco, escuchar música en CD, ver alguna que otra película y evocar los mejores años de mi vida.
Reconozco que soy un viejo pensionista que recuerda con relativa frecuencia su etapa laboral. No me gustan las guerras, no creo en las verdades eternas, me gusta soñar despierto y añoro los tiempos en que dormía de un tirón, mis sentidos eran más agudos y mi creatividad estaba en estado de gracia.
Por razones evidentes, estoy a la defensiva. Pero sigo dispuesto a luchar y, si fuera necesario, a morir matando.