jueves, 25 de junio de 2026
Chavalas
Tengo que pasar más por Cornellá. Hay algo en esa ciudad que me atrae con una fuerza que no termino de explicarme —tal vez sean sus rascacielos, sus bares, su gente—, aunque sospecho que es todo eso junto, sedimentado en una forma de estar en el mundo que no pide permiso.
Por otra parte, me interesan las películas de ambiente fotográfico. Podría citar, a vuelapluma, Blow-Up, La ventana indiscreta, Los puentes de Madison o Minamata. A esa lista debo añadir ahora Chavalas (2021), de Carol Rodríguez.
El film habla de muchas cosas: de las dificultades de una joven fotógrafa con estudios universitarios para abrirse camino en un oficio que no la espera; de la contraposición entre la fotografía elitista —esa moda y publicidad que se mira en el espejo— y el fotógrafo de barrio, el que inmortaliza retratos y celebraciones sin aspavientos; y de la amistad. En especial, de esas amigas de la infancia que la vida va apartando sin que nadie lo decida del todo, y que un día simplemente ya no están.
Me interesó especialmente el tramo final: una exposición al aire libre colgada en los propios rascacielos de Cornellá, con grandes ampliaciones que devuelven a la ciudad su propio rostro. Y me gustó también ese momento en que la protagonista vuelve a fotografiar con el teléfono móvil las escenas cotidianas del barrio, combinándolo con cámaras digitales, como quien reconoce que la mirada importa más que el instrumento.
Véanla.