sábado, 9 de mayo de 2026

Torre Roja

En 2016 llegué a Ciutat Meridiana con muchas ganas de echar raíces. Poco después conocí a Enrique Martín, fundador del primer club de ajedrez del barrio, y a Antonio Fàbregas, entre muchas otras cosas excampeón de Catalunya de Preferente. Con ellos compartí largas conversaciones, cafés y partidas donde no solo se hablaba de aperturas y finales, sino también de cómo devolverle vida al ajedrez en el barrio. Soñábamos con refundar el club, y llenar de tableros y relojes las mesas del Centre Cívic Zona Nord y recuperar ese espacio donde cada movimiento sirve para pensar, aprender y encontrarse.
El Centre Cívic nos abrió las puertas y nos dio facilidades. Parecía que la partida empezaba bien planteada. Pero la vida, como el ajedrez, también obliga a defender posiciones difíciles. La pandemia, los problemas laborales y las enfermedades fueron retrasando aquel proyecto. Y en medio de esa partida dura, Enrique nos dejó para siempre. Antonio, por su parte, tuvo que marcharse del barrio. Fueron pérdidas dolorosas, de esas que dejan el tablero en silencio durante un tiempo.
Pero el ajedrez enseña que nunca hay que abandonar mientras quede una jugada posible.
Hoy Torre Roja reúne a aficionados y amigos del ajedrez de Ciutat Meridiana, Torre Baró, Vallbona y otros barrios cercanos. Nos encontramos en el Centre Cívic Zona Nord los martes por la mañana y los viernes por la tarde. Y allí donde nos llamen, porque creemos en un ajedrez abierto, popular y de barrio.
Jugamos, enseñamos, aprendemos, compartimos tiempo y hacemos comunidad. Cada partida es una excusa para hacer amigos, tender puentes entre generaciones y demostrar que el ajedrez no es solo un juego, sino también cultura, convivencia y esperanza. Disponemos de sala, material de juego y una pequeña biblioteca que seguimos construyendo entre todos, pieza a pieza.
Nos gustaría seguir difundiendo y practicando el ajedrez, mantener vivo el legado de quienes empezaron esta historia y abrir el tablero a cualquiera que quiera acercarse. Porque en barrios como el nuestro, cada ayuda cuenta y cada apoyo puede cambiar la partida.