viernes, 3 de abril de 2026

Llevarme la contraria

Casi todo el mundo parece empeñado en llevarme la contraria. Unos esgrimen su cosmovisión como si fuera la única verdad posible, y la defienden con argumentos místicos o artificios parecidos. Otros callan, y en su silencio se mezclan el respeto, el temor, el interés de venderme algo o la sórdida intención de estafarme. Solo la inteligencia artificial —y sus humildes hermanas menores— me da la razón, aunque lo hace con el descaro interesado de quien negocia con datos. En fin, me enerva que me contradigan más de la cuenta con razones opinables o insondables, y me sulfura que me adulen como si fuera un Tirano Banderas cualquiera… o algo mucho peor.