lunes, 20 de abril de 2026

Marco Aurelio



​Me encuentro estos días habitando las páginas de El sueño de Marco Aurelio, el estudio donde Frédéric Lenoir disecciona el alma del emperador filósofo. Por una de esas síncronas derivas del espíritu, un buen amigo, que hoy lidia con los rigores de la enfermedad, se ha refugiado recientemente en las Meditaciones de aquel césar.
​Acaso movidos por esa inercia estoica, ayer nos reunimos frente a una mesa de café. Allí, entre tazas cargadas de cafeína y una templanza compartida, la tecnología y la finitud se dieron la mano: mientras yo intentaba descifrar los laberintos de su teléfono móvil, él intentaba descifrar los del destino. Nos emplazamos para el próximo martes, sellando el encuentro con esa sentencia que Marco Aurelio grabó en la piedra del tiempo: vivir cada jornada como si en ella se agotara el mundo.
​Que la salud nos sea propicia a todos.