miércoles, 29 de julio de 2026

La Fotografía a los treinta años


Querido amigo:
Muy pronto vas a cumplir 30 años y, posiblemente, te verás obligado a realizar un primer balance de tu vida. En tu inventario aparecerá un cúmulo de pequeñas alegrías y un montón de fracasos.
«A la vuelta de la esquina te esperan las arrugas»
Vas a franquear un camino sin retorno: dejas para siempre de ser joven. A la vuelta de la esquina te esperan las arrugas, la obesidad, la calvicie, las hemorroides, la úlcera y, tal vez, el infarto.
Muy pronto advertirás signos inequívocos de tu declive psicofísico. A partir de ahora, la experiencia será tu baza más importante, y de ella te valdrás para afrontar los problemas más insolubles. Deberás extremar el cuidado de tus ojos, de tus piernas y de tu espalda.
«Tu currículum vítae acumula un enorme dossier de asignaturas pendientes»
Desde luego, nadie es perfecto, pero sé que te duele haber entrado en la treintena sin haber realizado ningún proyecto fotográfico interesante.
Lo peor es que tus fracasos con la fotografía son un problema menor. Tu currículum vítae acumula un enorme dossier de asignaturas pendientes.
La cosa no marcha; te sientes fracasado y, si sigues en la brecha, es porque todavía tienes fuerzas, tiempo y algo de dinero para salir adelante.
Pero ¿dónde está el fallo? Tu equipo vale más de medio millón. Posiblemente, también tienes contactos para acceder a estudios, laboratorios y equipo adicional a un precio razonable. Tampoco te faltan modelos fotogénicos ni paisajes que despierten tu interés.
«La imaginación y la tenacidad son dos virtudes difíciles de llevar a la práctica»
Te cuesta encontrar ideas y, cuando las tienes, es un follón llevarlas a cabo. La imaginación y la tenacidad son dos virtudes difíciles de llevar a la práctica.
Reconoce que te jode un poco verte convertido en un eterno aprendiz. Pero eso es normal. Todos tenemos mucho que aprender y algo que enseñar. Además, con paciencia se llega a todas partes.
Es duro comprobar cómo la gente de tu edad se va colocando. También eso tiene su explicación. Los hay que son genios, como Nadar, que abrió su primer estudio a los 33 años. Hay otros que son muy valientes y casi se juegan la vida a diario, como Juantxu Rodríguez, asesinado en Panamá a los 31 años. Otros han heredado el trabajo de su padre o los ha colocado su tío (de estos hay muchos, y algunos son muy buenos).
Pero tú no estás en ninguna de esas circunstancias. Tampoco eres un hijo de papá que ha podido viajar y estudiar fotografía con los mejores maestros. Reconoce que eres, fundamentalmente, un fotógrafo autodidacta, que apenas ha podido viajar al extranjero y cuyo inglés apenas le sirve para salir del paso.
«Te encuentras a medio camino de todo»
De modo que te encuentras a medio camino de todo: sin ser exactamente ni profesional ni aficionado; ni carne ni pescado. Ciertamente, tu acceso a la profesionalización es cada día más complicado. No es fácil, de entrada, ganar más dinero con la fotografía que con tu ocupación habitual. Además, sabes que los fotógrafos acostumbran a estar todo el día ocupados, y a ti te gusta dormir la siesta y pasar los domingos con la familia y los amigos.
Piensa que tampoco es demasiado importante llegar a ser profesional. Lo interesante es que acabes descubriendo las posibilidades expresivas que proporciona el lenguaje fotográfico. De esta forma, podrás desarrollar proyectos fotográficos coherentes de carácter artístico o documental.
Dicen que a los 40 es todavía peor. La mayoría engordan, se quedan calvos y dejan de hacer fotos. Algunos mantienen el tipo, pero repiten el esquema que adoptaron hace 15 o 20 años. Los hay, incluso, que montan mafias que pretenden controlar el mercado y bloquean a quienes no son de la familia.
En fin, querido amigo, la vida empieza a los 30 años. No tengas miedo de cruzar la frontera. ¡Al fin eres mayor!
José Manuel Torres