En Barcelona y otros núcleos urbanos resulta imposible dejar una bibicleta aparcada alegremente sin que vuele con las alas de los amigos de lo ajeno. Sin embargo, existen lugares como Camporrobles (Valencia) dónde la gente es confiada y tiene motivos para serlo. Visitenlo si buscan tranquilidad y buenas chuletas de cordero y un maravilloso pan de aceite. Chorizos abstenerse.