jueves, 20 de diciembre de 2012

Nuria de Gispert

En su momento hizo desafortunados comentarios sobre las dificultades de los señores diputados para vivir con su sueldo. Desde entonces me muero de pena y de asco por tener una presidenta del Parlament de Catalunya particularmente impresentable. Ahora la gota rebosa el vaso por sus críticas a la indumentaria de los señores diputados y diputadas de la CUP. Estos señores y señoras de derechas desprecían a todos los que no vestimos con traje y corbata y/o traje chaqueta. Sus límites estéticos, económicos y sociales son tan estrechos como la frente de muchos retrasados mentales. El suyo es un país ideal de amos y criados. Y ellos son siempre los de arriba. Esos que nos miran por encima del hombro a quienes rechazamos su visón miope, torpe y milenarista de una realidad social polimorfa, y multicultural