martes, 31 de marzo de 2026
El Libro Rojo
Para intentar exorcizar un molesto resfriado, he decidido entregarme a una terapia combinada: analgésicos, antihistamínicos y la lectura de El Libro Rojo de Mao, en una entrañable edición de Júcar de 1976, con introducciones de Eduardo Haro Tecglen y de Lin Piao. Ignoro si es la química o la dialéctica, pero lo cierto es que voy mejorando.
Eso sí, mi cabeza empieza a poblarse de una belicosa marea de consignas maoístas, lo que no deja de ser inquietante. Por fortuna, no he tenido que memorizar el texto como hicieron en su día millones de chinos, aunque tampoco puedo decir que me resulte una experiencia del todo novedosa: ya tuve mi ración de catecismo político, social y religioso durante el franquismo.
Así que, por prescripción casi médica, he optado por cambiar de compañía y refugiarme en Sócrates y Platón, que, sin ser precisamente ligeros, resultan infinitamente más saludables.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)