domingo, 15 de enero de 2017

Fingir que se fotografía, fingir que se cree en Dios

En los tiempos de la fotografía analógica existían individuos que fotografíaban sin carrete. Algunos por no tener dinero, otros por probar formas de encuadrar, otros porque lo que en realidad pretendían era relacionarse con ciertas personas, hacerse el interesante y cosas por el estilo.

También existen individuos que dicen creer en Dios y que maltratan a sus parejas y a sus hijos. Que compaginan una vida de santo con el maltrato y el odio a quienes no piensan como ellos.

Otros individuos sin ser especialmente religiosos son igualmente machistas, homobóficos, racistas, chauvinistas y otras cosas peores. 

Lo mismo les pasa a personajes que militan en diversos partidos políticos, movimientos sociales. Tres cuartos de lo mismo para empresarios y profesionales reconcidos. El caso de Alfons Quintá es, creo, el último asesinato machista por parte de una figura relevante.

Ser alguien en este mundo no te impide ser un mal nacido. Donald Trump ejemplifica, por desgracia, muchas de las cosas que estoy comentando. Esperemos que no nos joda demasiado.

Tributar y fotografiar en España

"Tributar en España es cosa de burros", Alex Crivillé
Fotografiar en España y en otras latitudes es cosa de fotógrafos. Que so sepa ni nos burros tributan, fotografían o conducen motos. Independiententente de lo que contribuyamos los ciudadanos españoles nos sentimos desamparados por las listas de espera de la seguridad social, las colas de urgencia, la ley de dependencia, las ayudas a los parados, la promoción del cultura, de las actividades sociales y el desbarajuste del sistema educativo. Vivimos en un país del sávese quien pueda, de la solidaridad familiar, y de las ONGes. Creo que a los deportistas, artistas y hombres de negocios que ganan pasta por un tubo deberían tener algún tipo de compensación-siquiera moral- por el dinero que les sacan. En cualquier caso debería servir para consolidarles unas pensiones y/o ayudas que pueden necesitar cuando sus fuerzas deportivas, artísticas o comerciales flojeen.

Fotografiar hasta desfallecer o hasta fallecer

Fotografiar en serio casa y agota. Con frecuencia deben afrontarse peligros que puede acabar fatal. Hay que tener cuidado, un acto lúdico o profesional puede tener consecuencias fatales.

Fotografiando gatos y comiendo gatos

Hace unos días enseñé algunas de mis fotografías de gatos a un amigo africano de la antigua Guinea Española. Tras interesarse por mi trabajo me comentó que en su país los gatos suele degustarse de diversas maneras y que están muy buenos. Sin ser una animalista estricto no dejo de impactarme la noticia. Me pregunto si en los países en que los gatos forman parte del plato del día sería posible trabajos fotográficos como el mío, o mejores que el mío. Tal vez en vez de disparar el obturador prefieresen cazarlos de verdad.

Frustraciones fotográficas completas

La palabra frustración es una de las primeras que se deberían enseñar en las academias de fotografía. No importa que las imágenes sean buenas. En algún punto del camino tropezaras con piedras, pedruscos, zancadillas y empujones que impedirán que tu trabajo logre el reconocimiento que busques, Tarde o temprano tus fuerzas flaquean, el cansancio te debilita y las obligaciones laborales, familares y sociales absorben casi todo tu tiempo.

No vivir, ni dejar fotografiar

Sobra gente amargada que no deja vivir, ni dejar vivir, ni dejar fotografiar. Guardemos-nos de este impresetables

viernes, 13 de enero de 2017

Extraños fotografiando a la puerta

Otro maestro que se nos va. Con Bauman hemos aprendido que pisamos en falso, que nada  ni nadie es eterno y que siempre viviremos con recelo y miedo en el cuerpo. Atreviéndome a interpretar a Bauman los fotógrafos nos hemos dividimos en una secta grotesca fabricantes de selfies y en unos inquietantes extraños que deben fotografiar por oscuros motivos. Para bien y para mal yo soy de los últimos. No diren a dar cuando me disparen. Prometo hacerme el muerto al escuchar el primer tiro.

Otra manera de escribir sobre fotografía

Nos deja John Berger, pero quedan, entre otras cosas, sus agudas reflexiones sobre la fotografía y otras artes visuales. Su influencia pervive en muchas de las entradas de mi blog.

jueves, 12 de enero de 2017

Tirar las viejas fotografías

Se han puesto de moda los libros de autoayuda para ordenar mejor tu casa y tus cosas. También existen empresas  que se dedican a organizar mejor nuestros trastos. En la prensa se publican bastantes reportajes y comentarios sobre el tema. Los recuerdos de viaje, los libros, la ropa, los chismes electrónicos más diversos y las viejas fotografías son los principales candidatos al exterminio. Por otra parte cada vez se construyen más pisitos de 40/50 metros cuadrados que valen un huevo y que se presentan como el no va más de la modernidad. 

Un servidor había seguido con interés estas noticias. Pero estaba inquieto por la procedencia de algunos de los nuevos apóstoles. Se trata de gente que en muchos casos viene de la cola del paro y de experiencias laborales variopintas. Me duele que pretendan hacer negocio con el desorden y el caos ajeno. Me asusta que pretendan crear una nueva religión o algo parecido. Me aterroriza que las viejas fotografías, los viejos libros de fotografía e historia de la fotografía o las viejas cámaras fotográficas devengan objetos que obstaculizen la convivencia doméstica.

Es difícil encontrar el punto medio entre los apocalípticos que pretenden arrasar con todo y los acumuladores que todo lo acaparan. Especialmente preocupante es el tema de los fotógrafos, coleccionistas e investigadores que poseen un material valioso que no pueden gestionar bien por falta de tiempo, espacio, dinero o salud. Muchos fuimos educados en la creencia de que una buena biblioteca, un buen archivo fotográfico y un buen equipo fotográfico eran fundamentales para llegar a ser alguien en la teoría, la práctica y la historia de la fotografía. Ahora parece que las reglas están cambiando. Parece que todo se puede gestionar con un teléfono móvil, una tablet y una conexión a Internet. Los viejos ratones de biblioteca y los aficionados al revelado fotoquímico parece que tienen sus días contados.

miércoles, 11 de enero de 2017

Por un mundo con menos fotos malas

“El mundo resultaría mucho mejor si la gente que no tiene nada que decir se callará de una vez.” Jaume Perich

Siguiendo al gran dibujante de gatos me atrevo a señalar que el mundo también resultaría mucho mejor si la gente que no tiene nada bueno que fotografiar no hiciera fotos.

¿Qué aprendemos los fotógrafos con el paso de los años?

Qué no hay cámara, ni lente, ni equipo, ni sistema fotográfico, ni programa informático fotográfico que dure toda la vida.
Qué las cámaras y accesorios resultan cada vez más pesados.
Qué cada vez vemos peor, tenemos menos reflejos, y nos cansamos más.
Qué entre asociaciones, cursos,  publicaciones, congresos, impuestos, viajes, ordenadores, internet, telefonía, cámaras y accesorios se nos va más dinero de la cuenta.
Qué no nunca seremos premios nacionales de fotografía, ni nada parecido.

Qué al morirnos la mayor parte de nuestras fotos, cámaras, libros y escritos irán a parar a un contenedor o a un mercadillo de segunda o tercera mano.

¿Es posible ser un buen fotógrafo para siempre?

Nada perdura y de existir la eternidad seguro que no se pueden tomar fotografías en el cielo, ni en el infierno. El concepto de buen fotógrafo o de buena fotografia varía con el tiempo. Envejecemos para peor y nos pasamos la madurez sacando las castañas del fuego a diversos asuntos profesionales y personales. Para siempre solo nos espera la nada o algo parecido. Mientras tanto tratemos de tomar buenas fotos y de sacarles el mejor partido.

El derecho a fotografiar en paz

En El derecho a vivir en paz El cantante chileno Víctor Jara denunciaba la agresión norteamericana contra el pueblo vietnamita. El presidente electo Donald Trump amenaza crear diversos vietnams. Seguramente los pobres norteamericanos serán su primera víctima con los recortes y/o la abolición del Obamacare. Se avecinan malos tiempos para vivir y fotografiar en paz. Me pregunto que pasará por las cabezas de los fotógrafos profesionales y aficionados de países como Irak e Siria. ¿En que lugar queda relegado la fotografía para una persona que lo ha perdido todo y cuya vida corre peligro. Seguramente no hay peor infierno. Mientras tanto algunos todavía disfrutamos del lujo de disfrutar relativamente en paz. O por lo menos sin guerras cruentas. Y sin embargo me vengo abajo por el malestar que provoca la crisis, la desigualdad, la corrupción, la delincuencia, el machismo, el chauvinismo el racismo, el puritanismo, el integrismo y alguna que otra barbaridad. 

lunes, 9 de enero de 2017

Fotografiar y envejecer en el siglo XXI

Lo quieras o no somos más viejos tras cada fotografía que tomamos, archivamos, revelamos, retocamos o estudiamos. En el siglo XX parecía que lo de envejecer era  sólo para las copias en color y las fotografías en blanco y negro mal procesadas. Pero este vengativo siglo XXI evidencia que los fotógrafos veteramos somos cada vez más una colección de disfunciones con más patologías que los negativos de nitrato. 

¿Fotografiar abre el apetito?

Mientras se realiza un reportaje o una sesión fotográfica apenas se tiene apetito. Pero al acabar empezamos a acordarnos de nuestro estómago. Los paseos fotográficos suelen ser propicios a desayunos, aperitivos y meriendas.  Tomar una buena foto alimenta el ego e inhibe el apetito. Pero los fracasos fotográficos suelen compensarse con excesos gastronómicos. 

domingo, 8 de enero de 2017

Cansarse de la fotografía

Más que cansarnos de la fotografía, solemos abrumarnos o decepcionarnos por el entorno que le rodea. Me fatiga el elitismo, la chabacanería fotográfica, el perfeccionismo exacerbado, la vulgaridad extrema, la pedantería, la ostentación, el secretismo, el sectarismo,   la indiferencia, la envidia y la chulería.

sábado, 7 de enero de 2017

Cansarse con la fotografía

Caminar con una cámara es una de las formas más sanas para cansarse con la fotografía. Ver  exposiciones es también una costumbre saludable pero pesada. Machacarse la vista con los programas de retoque es un método óptimo para conseguir fatiga visual y  según como hartarse de la fotografía. El laboratorio fotoquímico, trastear con equipo pesado, pasarse la noche fotografíando las estrellas, dedicarse a la caza fotográfica o fotografiar bodas, bautizos y comuniones son otras de las actividades que según el caso cansan o hastían.

martes, 3 de enero de 2017

Cómo casarse con un fotógrafo o una fotógrafa millonarios

Cómo casarse con un fotógrafo o una fotógrafa millonarios


Si quieren divertirse vean la película de Jean Negulescu (1953) Cómo casarse con un millonario. Pero si les va el masoquismo o las misiones imposibles traten de buscar fotógrafos que se ganen bien la vida. Sin duda resulta mucho más fácil localizar un millonario que haga fotos que un fotógrafo que se haga rico. Para los historiadores y teóricos de la fotografía la cosa está mucho peor. No lo duden. 

sábado, 31 de diciembre de 2016

Quiero y no puedo fotografiar

Fotografía y suciedad

En sus orígenes la fotografía fue un proceso más bien sucio y peligroso. Muchos fotógrafos enfermaban con manchas en la piel por los productos químicos del emulsionado y del revelado. Quien más quien menos se sudaba la gota gorda y se lavaba poco en los conflictos bélicos, como fotógrafo ambulante o como fotógrafo viajero a países lejanos, exóticos, polvorientos y carentes de higiene. Muchas imágenes captadas desde los orígenes de la fotografía son de contenido escabroso, truculento, retorcido, pornográfico y en definitiva más o menos sucios. La mogijatería también es caldo de cultivo de imágenes sórdidas y en ocasiones delitivas.