Estoy peor que los inmigrantes en los Estados Unidos, que los palestinos en Gaza, que los judíos en el gueto de Varsovia, que los negros, mulatos y asiáticos en el apartheid sudafricano, que los indígenas en latinoamerica, que el Che en Bolivia, que las mujeres en Afganistán y sitios parecidos, que las víctimas de la inquisición y las víctimas de los puritanos, que Juana de Arco en la hoguera, que las llamadas brujas de Saalem en la horca, que las víctimas del general Franco, Stalin o Pinochet.