lunes, 26 de noviembre de 2012

Las almohadas

Las almohadas llevan una vida muy sacrificada. Es cierto que, aunque con excepciones, suelen tener una jornada laboral razonable. Pero no cobran nada por su trabajo y deben soportar a demasiada gente soñolienta, fatigada, sucia y estresada. Hay algunos que roncan y otros que tienen mal dormir. Muchos las maltratan y no las limpian casi nunca. Pero mientras tienen dueño van tirando. Lo peor llega cuando caen en desgracia. Entonces todo se acaba.